Los niños y la tecnología
@tomasferrandiz
08/04/2010 - 16:20 h
Ayer vi el vídeo que tenéis arriba y decidí escribir sobre algo que venía rondándome la cabeza desde hace días.
Mi hijo tiene sólo quince meses. A día de hoy, hasta yo me sorprendo cada vez que le dejo el ipod touch y comienza a juguetear con él. Al principio he de reconocer que me costaba dejárselo. "Un niño tiene que jugar con cubitos de madera, pelotas y libritos de colores y no con un ipod touch", pensaba. Pero conforme pasaban los meses me daba cuenta de que no sólo le gustaba, si no que empezaba a adoptar una facilidad pasmosa para desenvolverse con el aparatito. Entra y sale de las aplicaciones como quien abre y cierra una puerta; aprieta y reconoce las que le gustan; sabe qué botón tocar exactamente para escuchar el ruido que le provoca una sonrisa o ver esa animación que le hace reír a carcajadas. Verlo es realmente increíble.
Supongo que, como todo en la vida, sobre este tema habrá varias corrientes de opinión. Muchos pensarán que es una barbaridad dejar que un niño de su edad se relacione tan pronto con la tecnología (ese demonio que acaba con las relaciones personales humanas) y otros justamente lo contrario. Yo me sumo obviamente al segundo grupo.
Vivimos en un mundo donde la tecnología tiene un papel cada día más importante y continuará creciendo en años sucesivos. Y eso no es ni malo ni bueno. Simplemente es y será así, y habrá quien se adapte mejor y quién no. El hecho de que mi hijo juegue y se relacione tan pronto con un aparato como el ipod touch, no quiere decir que no juegue con sus cubos de madera, sus cuentos de colores y sus muñecos de peluche de toda la vida; continúa haciéndolo porque para él simplemente son juegos. De momento se divierte, pero dentro de unos años se tendrá que enfrentar a ella en su vida diaria, y no para jugar precisamente, sino por necesidad. Él como otros millones de niños crecerán rodeados de todo tipo de innovaciones tecnológicas, que mejoraran la forma de comunicarse y relacionarse, de crecer, de trabajar, de hacer negocios, de viajar y divertirse... Así que, cuando antes empiecen a jugar con la tecnología antes empezarán a saber todas las cosas buenas y malas que tiene.
Hoy mismo he leído un artículo muy interesante en el que se habla de cómo muchos colegios y universidades empiezan a ver las tremendas posibilidades que la nueva tablet de Apple (o cualquier otra) puede llegar a tener en materia de educación. Imaginad que cada ipad contuviera todos los libros de texto del curso (que dejarían de ser estáticos para ser totalmente interactivos) junto con diferentes aplicaciones educativas con las que los alumnos pueden completar el aprendizaje y realizar los ejercicios. Simplemente, además de cambiar de forma radical el negocio editorial educativo, cambiaría la forma que millones de niños y estudiantes tienen de enfrentarse a las clases.
Muchos se asustan al pensar que vivimos un momento donde el desarrollo imparable de la tecnología hace que las relaciones entre personas se enfríen y se distancien. Dicen que cada vez hay menos contacto humano ¿quién no ha oído alguna vez eso de "la gente ya sólo se ve por internet"? Nada más lejos de la realidad. Hoy nos relacionamos como nunca antes lo habíamos hecho. A todas horas. Contínuamente. De día y de noche. Estemos lejos o cerca de los nuestros. El contacto humano es constante, de diferentes maneras y a diferentes niveles, pero en definitiva constante. Seguimos quedando a tomar café, continuamos saliendo los sábados, los viernes e incluso algunos jueves, visitamos a nuestros familiares y quedamos con nuestros amigos para cenar. Y gracias a la tecnología ese contacto podemos tenerlo 24 horas al día, aunque no estemos juntos, a través de un móvil, vía chat, con un blog, una videoconferencia, un e-mail... El contacto humano no sólo no se pierde sino que se multiplica exponencialmente. Y seguimos sin renunciar a quedar para tomar un café.
Y los que tenemos hijos continuamos bajando al parque para que jueguen con otros niños.




3 COMENTARIOS
Mi sobrino tiene 4 años y medio, todavía no lee más que sílabas y escribe las letras sueltas, sin embargo hace más de un año que busca la capeta de fotos en el ordenador y enseña las que quieres ver. También lo he visto navegando por una web de juegos infantiles y es impresionante cómo va haciendo clicks hasta llegar al juego que le gusta.... La verdad es que tu reflexión final es muy interesante, yo añadiría un paralelismo típico y tópico, seguimos escuchando la radio,no? pues por qué vamos a dejar nuestra vida off-line, por culpa de la on-line... son complementos y mejoras a nuestra calidad de vida y relaciones con los demás. El que no lo ve ya se dará cuenta cualquier día, mientras escucha la radio...
Es por épocas. Me parece que los niños son naturalmente más curiosos y naturalmente más intuitivos que los adultos que ya tienen una línea de pensamiento muy estructurada y que difícilmente cambia. Yo me acuerdo cuando era pequeño que me salía natural conectar y manejar la VHS o el control del cable y a mis papás no tanto, leían instructivos y demás. La compu igual, yo casi nací con una y me era natural, las consolas y demás, a mi papá a la fecha le cuesta grandes corajes la computadora. Estos chicos ya nacieron con esos aparatos al alcance de su mano y los decodifican rapidísimo, porque no tienen miedo de romperlos, descomponerlos ni la vacía divificación que hacemos de ellos, para ellos son aparatos, le aprieto todos los botones hasta que algo pase y si algo sucede, ya aprendí. Al final me preguntó a qué serán naturales sus hijos, que serán mis nietos... Saludos desde México.
http://www.youtube.com/watch?v=ndkIP7ec3O8 El caso opuesto, más entrañable aún si cabe...
COMENTAR