Sitges 2011. Terror en familia

Las calles del centro de Sitges están inundadas de gente. Nada más girar la esquina del callejón que nos conduce al cine El Retiro, ya me doy cuenta de la clase de ambiente que me voy a encontrar. Greñas, tachuelas y camisetas estampadas con calaveras y otros seres del inframundo. Poco moderno y mucho peludo. ¡Seaaaah. Estoy en casa!, pienso. La cola ya ocupa media calle y todavía quedan 45 minutos para que empiece la película. La primera que vamos a ver es Guilty of Romance. Se apagan las luces, la sala de cine se queda muda y empieza a proyectarse el spot del festival que este año se promociona bajo el concepto “La realidad nos mata” (me encanta, por cierto). El silencio sepulcral del cine se ve roto por los aplausos y silbidos al terminar el anuncio. La audiencia se vuelve loca. Yo me sorprendo. Mi amiga, experimentada sitgeriana, sonríe cómplice y me dice: “Esto es así”. Los aplausos y vítores vuelven a repetirse al aparecer el logo de la productora. Y otra vez con el título de la película; y con los nombres de los actores principales, los de los secundarios y, por supuesto, el del director. Vale, ya lo pillo, aquí se aplaude todo. Empieza la película…



Una de las cosas que más me sorprendieron el primer día y que más me han entusiasmado a lo largo de todo el festival es el ambiente cachondón que se crea dentro de la sala de cine, algo completamente impensable en la proyección de una película en una sala de cine convencional. Se genera una especie de vinculo entre espectadores, entre estos y la propia película, entre la organización y los espectadores… Uno ríe, otro comenta, otro silba, silban todos, y lo mejor y más emocionante para mí, llamarme freak si queréis, cada vez que corre la sangre, vuelan cabezas, se amputan miembros o hay la más mínima violencia, sobre todo si es ejercida sobre el “malo malísimo de la peli”, el público se vuelve loco y aplaude y grita como si no hubiera mañana. ¡Me encantaaaaa! Esto hace que el vínculo explicado líneas más arriba se fortalezca todavía más. Uno piensa: “joder, cuánto enfermo mental reunido. Me siento arropado”. Y es que a todos nos gusta rodearnos de iguales.


A parte de desarrollar mi sentimiento de pertenencia al grupo, he visto películas, por supuesto. Y amenazo con compartir mis impresiones y conclusiones al respecto. No soy crítica cinematográfica ni entendida de nada, por tanto, voy a dar mi opinión como humilde espectadora y amante del género que soy.
Como he dicho antes, la primera película que vimos fue Guilty of Romance. Frikada japo donde las haya. Un thriller raruno hasta el final. Planteamiento interesante y un brillante humor negro en determinados momentos del film. Hacia la mitad de la película la cosa empieza a desmadrarse y ya no sabes muy bien por dónde pillarla. Eso sí, la escena en la que una puta, su discípula, el chulo de ambas y la madre de la puta toman el te cordialmente mientras la anciana señora habla de lo zorra que ha sido siempre su hija, no tiene desperdicio y solo por este hilarante momentito, merece la pena el resto del film. Si descartamos la idea de buscar una trascendencia mayor a la de pasar un buen rato entre sexo, sangre y una buena dosis de un humor muy fino, la película merece la pena.


Cae la noche en Sitges y cambiamos de género. De El Retiro nos vamos a El Prado. Una de psicópatas, The Victim, la cual no merece la pena comentar, y como segundo plato, la que para mí ha sido una de las mejores películas del festival, Hobo with a shotgun. ¡Gore del bueno! Es hora de que los más pequeños y aprensivos se vayan a dormir. La película empieza con una decapitación que provoca un geiser de sangre en el que la churri de turno, en tanga, se reboza y baila sensualmente. ¿Se puede pedir más? Pues sí, se puede. La película está llena de desfasados momentos como este que hicieron las delicias de los allí presentes. Recomendadísima cinta.


Volvemos al día siguiente para ver Verbo. Una película cuidadísima estéticamente y con un planteamiento muy original. No es el género que más me apasiona, pues lo mío es el terror psicológico, pero la película me gustó mucho. Además, tuvimos la suerte de poder ver al director, Eduardo Chapero Jackson y a los actores presentar la película. Una historia de género fantástico que nos explica, de una forma muy visual, el poder que tiene la mente para superar obstáculos. Lo peor de la película para mí es el desaprovechamiento del reparto. A pesar de que la protagonista me encantó, la intervención de secundarios como Macarena Gómez, la cual me parece estupenda, es mínima.


Casi una semana después volvemos para otro maratón de sesión golfa. Empezamos con el terror del bueno. O eso creíamos porque nos encontramos con la primera bazofia: The Innkeepers, una lamentable historia sobre un hotel encantado (esto me suena de algo…). Muchas risas en el cine y cinco sustos contados y muy previsibles. Un tímido aplauso al terminar. La segunda película de la noche era una de los platos fuertes dentro de nuestra lista de proyecciones y no decepcionó. Grave encounters, mantiene la tensión en el cuerpo desde el principio hasta el final. Rodada con cámara al hombro, visión nocturna y en un escenario escalofriante: un manicomio abandonado. Muy en la línea de Paranormal activity o REC. Esperaba sufrir un poco más, aunque a juzgar por la cara de mi acompañante durante la película, daba miedo que te cagas. Hay que verla.


Pisamos de nuevo las calles de Sitges el sábado por la tarde para ver otra curiosa y original propuesta: Troll Hunter. Tampoco vayamos a volvernos locos con esta cinta pero no estuvo nada mal. Una buena dosis de humor la acompaña desde el principio hasta el final. Entretenida.


Y vamos con el maratón “pepino”, el del sábado por la noche. Tengo que decir que nunca antes había entrado en un cine a la 1 de la noche y había salido a las 7 de la mañana. Pero dicen que sarna con gusto no pica, o sea, que repetiría experiencia. Empezamos con la película más lamentable que he visto en años: El callejón, una producción hispano-colombiana de la que no se salva absolutamente nada. Un guión penoso, unos diálogos farragosos, unos actores que deberían haber elegido otra profesión por el bien de la humanidad y un abuso irracional de los efectuchos típicos del cine de terror. Eso sí, reírnos, nos reímos un rato. Como comedia, desternillante; como cinta de terror, penosa. El problema está en que creo que pretendía ser lo segundo.
La siguiente película ha sido para mí una de las mejores, junto con Hobo with a shotgun y Grave Encounters. La única película que ha conseguido ponerme los pelillos de punta: Emergo. Y es que se combinaban en ella dos cosas que me chiflan los fenómenos paranormales y los siempre bienvenidos… ¡NIÑOS POSEÍDOS! Una película de sustos, pero bien hechos, de tensión sostenida y con un final más o menos sorprendente. No puede faltar en vuestra lista de pelis de terror.
Y vamos con la frikada de la noche: Monster Brawl. Un Mortal Kombat pero de monstruos míticos. No hase falta que dise nada más… Vampiresa, hombre lobo, zombie o la momia dándose de hostias en un ring. ¡Espectacular!
Y la última de la noche Dark Souls. Solo puedo decir que tendré que volverla a ver. Eran las seis y pico de la mañana cuando decidí que no podía más y me dejaba caer sobre la butaca para echar un sueñito. Me gustaba, me gustaba mucho la película pero no podía más. Ya os contaré cuando la vea again.


Dos horas y poco de dormir en el hotel y vuelta a la marcha cinematográfica. Primero, maratón de cortos. De estos solo recomendaré uno, Bobby Yeah. Muy interesante.
Tres horas y siete cortos después, nos encerramos de nuevo en El Prado para ver el último maratón de películas. La primera fue la mejor: The woman. Una historia macabra y enfermiza sobre una familia desestructurada que me recordaba mucho, en un principio, a la de Amercian Beauty. Un final sorprendente y una buena dosis de tripas y vísceras al aire. Muy interesante. De entre todas las demás que vimos, cabe destacar Kill List, un thriller interesante que habla de las consecuencias psicológicas de una guerra y del instinto violento de las personas. Una buena dosis de agresividad acompaña toda la película.


Desde luego, para haber sido mi primera vez, no ha estado nada mal. Un total de 14 películas y 5 cortos. Se me han quedado en el tintero largometrajes como Melancholia, Mientras duermes, Red State o Contagio. Y otras tantas que seguro encontraré interesantes cuando escudriñe con detenimiento el palmarés y el programa en general. Lo peor, las eternas colas para todo. Lo mejor, el ambiente, sin ninguna duda. Solo me ha quedado una cosa por hacer y me duele en el alma que así sea. No pude participar en la Zombie Walk y eso sí que no me lo perdono. El año que viene más sang i fetge para todos.



Una crónica de Iris Alcañiz ( @irishsirl ), creativa de Tiempo BBDO para Barcelona’s Chiringuito

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