WikiLeaks y las marcas
@siscumolina
09/12/2010 - 22:45 h
Si algo ha vuelto a poner de manifiesto todo el jaleo mediático mundial que ha provocado WikiLeaks es que el mundo tal y como lo conocíamos ha cambiado con internet. Y, además, el portal de Julian Assange ha dejado descolocado a todo el mundo: gobiernos, políticos, medios de comunicación, periodistas.... Es más, cada día que pasa hay más defensores de WikiLeaks. De hecho uno de los últimos artículos aparecidos en Wire, defiende que WikiLeaks es bueno para América. ¿Por qué? Pues porque iniciativas como la de Assange aportan más transparencia a un sistema con muchos cuartos oscuros, sobretodo en el lado del poder.

Ya lo decía Don Tapscott, coautor de The Naked Corporation, un libro sobre transparencia corporativa, y de Wikinomics: "You can't hide anything anymore," (Ya no puedes esconder nada nunca más). Internet ha invertido la física social de la información y cada vez hay menos secretos. Se ha escrito ya bastante sobre el tema y estoy convencido de que éste será uno de los puntos más calientes de debate durante los próximos años.
En el mundo del marketing y de la comunicación ya llevamos algún tiempo debatiendo sobre el asunto. De un lado están las empresas y las marcas que apuestan por la transparencia y la honestidad, por informar a sus consumidores e involucrarlos en los procesos y tomas de decisión. Del otro lado tenemos las marcas o empresas que aún recelan de internet y no se deciden a abrirse. Temen que la gente descubra cosas que pueden ser contraproducentes para el negocio o simplemente les aterra la crítica y no quieren exponerse a ella. De hecho creo que estamos aún al principio de este proceso. Aún existen muchos recelos y miedos a cómo gestionar una marca en este nuevo panorama donde internet lo domina todo.
Como siempre el futuro no creo que sea blanco o negro. Lo que sí me parece evidente es que las empresas y las marcas han de empezar a compartir muchas más cosas de las que hacían hasta ahora para tener éxito en el futuro. Y si no lo hacen, quizás se exponen a su WikiLeaks particular.
El primer paso para los inseguros seguramente no es abrir las puertas de par en par y compartirlo todo (ni tan siquiera Steve Jobs dejó que el iphone lo diseñaran sus clientes), pero quizás ha llegado el momento de abrir algunas ventanas y dejar que corra el aire.




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