Interesante artículo sobre los Pre-Test.


Muchos de los que nos dedicamos a esta profesión hemos visto más de una vez como un grupo de 10 señoras, que piensan que un briefing es un nuevo producto para la limpieza del inodoro, nos tumban una campaña en la que hemos invertido mucho tiempo y neuronas. Son los polémicos pre-test.


Acabamos de leer un artículo de Juan Isaza con el que no podíamos estar más de acuerdo. Empleando datos de estudios, resultados y geniales metáforas, da una opinión muy acertada sobre ellos. En él nos cuenta que juzgar una campaña publicitaria en un pre-test es como juzgar la sinopsis de la película, al consumidor le cuentan la idea pero no se la hacen vivir. En la mayoría de los pre-test, una moderadora explica la idea con un power point. Después se tiran dos horas hablando sobre aquello, tiempo en el cual da tiempo de decir de todo, por supuesto. Y por lo general es difícil que se entusiasmen. La gente de máketing y los publicistas estamos muy preocupados por el mensaje, que se entienda bien, que guste, que nadie se ofenda. Y al final, a la gente muchas veces le acaba enamorando la forma, la película final. Si alguien debería juzgar una idea a esos niveles, debería de ser un profesional y no alguien que no tiene ni idea de cómo funciona la publicidad. Como dice el artículo, preguntarle a un consumidor por qué le gusta o no determinado producto “es como preguntarle a un paciente por qué cree que tiene determinada patología”.


¿Alguno se imagina un pre-test de mano de BMW? Esto es una mano que sale por la ventana a tomar fresco. Ala. ¿Y el coche? Nada, ni coche ni ostias. Estoy seguro de que no aguantaba ni el primer asalto. Pero luego el consumidor ve la película final y le gusta, no sabe por qué, pero le gusta.


En fin, que no tiene desperdicio. Podéis leer el artículo aquí.

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